martes, 14 de mayo de 2013

Pocos días, el reloj, necesitó para el descorche.
El minutero mezquino abrazó su imagen en sus gafas
y pronto llevó lo que hacía falta: un toque de miseria de segundos pospuestos y un traje mal acicalado...
camino que de máscaras se empeña en envenenar cándidos


fotografía de Sylwia Makris. Tomada de internet

4 comentarios:

Juan Lourenzo dijo...

Molt!

sofia dijo...

Gracias mi querido Juan :)

tomas danberg dijo...

Hola Sofia, vos sabes que no quiero ser envenenado pero tampoco cándido, un besazo, un gran detalle estas palabras

sofia dijo...

jajajajajaj,eso no lo dudo Tomas!!!!!!! te extraño mucho poeta bello!